Piensa en una quinceañera… ¿ya la imaginaste?

Estás en un enorme salón con muchos invitados; las luces se dirigen a una escalera en la que los chambelanes aguardan la llegada de la festejada, mientras todos aplauden llenos de felicidad porque la pequeña ha llegado a ser una mujer.

La chica se ha arreglado como nunca para ese momento. Su vestido está lleno de adornos que resaltan que ella es la persona más hermosa de la fiesta. Ha pasado horas en el salón de belleza para que su cabello, sus uñas y su rostro se vean despampanantes.

Todos estamos ahí por ella.

Entonces, abres los ojos y te das cuenta de que esa chica es tu hija… y está próxima a cumplir sus 15 ‘primaveras’. Tu hija te está rogando que le hagas su fiesta en el mejor salón de la ciudad, con cabina para fotos, mesa de postres y claro, el regalo “sorpresa”.

Todas las chicas de su generación también están planeando su fiesta y le han llovido las invitaciones para sus fiestas de XV años. Una presume cómo sus papás ya contrataron al fotógrafo para tener una sesión con sus amigos; otra está molesta porque otra chica eligió el mismo color para su vestido, así que sus fiestas se han vuelto una competencia.

¿Sabes qué hacer, papá?

Quisiera darte algunos consejos que, como cristianos, debiéramos considerar ante la presión social y la presión de tu hija ante su fiesta de XV años:

  1. CONSIDERA EL ORIGEN DE LAS FIESTAS DE XV AÑOS

¿Por qué se celebran los XV años de una señorita?[1]

En México, la celebración combina varios aspectos históricos, pero tiene puntos en común con celebraciones similares de otras culturas. Primero, es una ceremonia donde se reconoce a la señorita como adulta. Esta ceremonia se realiza desde tiempos prehispánicos en México con un enfoque que también se ha perpetuado en el último siglo: la presentación de la mujer a la sociedad. La quinceañera es presentada ante todos como una mujer que está lista para pasar a la adultez e incluso al matrimonio.

Un segundo factor es la colonización española. El sincretismo de la Iglesia Católica convirtió todas las ceremonias coloniales en ceremonias religiosas. Actualmente, muchas fiestas de XV años se limitan al evento social. Sin embargo, lo tradicional es tener una ceremonia religiosa. A mediados del siglo XIX, con el emperador Maximiliano y su esposa Carlota, se introdujo el vals y los vestidos grandes.

Viendo este contexto, quisiera que entendieras el propósito inicial de esta festividad: presentar a tu hija como una mujer ante la sociedad. Es posible que tú no lo quieras hacer con ese motivo y que tus invitados (sobre todo si son cristianos) no estén pensando de esa forma. Entonces, es importante aclarar el motivo por el cual se lleva a cabo la celebración.

  1. ANALIZA EL MOTIVO DE CELEBRAR

¿Por qué quieres celebrar a tu hija? ¡Porque es tu hija! Sí, pero ¿por qué a los 15 y no a los 17 o a los 13? No solo los 15 años son especiales sino cada día de su vida es especial. ¿Y qué de tus hijos varones? Creo que no está mal celebrar un cumpleaños, pero hemos exaltado los 15 años de las señoritas. Y lo hemos escogido simplemente porque así lo hace el mundo. ¿Será esta una razón suficiente?

Si miramos al Antiguo Testamento, veremos que cada celebración pasaba por el altar. Dios demandaba que, si querías celebrar un compromiso o una acción de gracias, realizaras una ofrenda de paz para honrar al actor principal en la celebración: Dios (Lv. 3, 7:11-21). Aunque la carne era para que tú la comieras en tu fiesta, el acto de agradecer a Dios por su bendición era el motivo de tu celebración.

En cualquier cumpleaños celebramos solo porque Dios nos ha dado vida y salud ese año. En una fiesta de XV años debemos celebrar lo que Dios ha hecho en la vida de nuestros hijos.

Pero si Dios no nos bendice únicamente cuando una señorita cumple 15 años, entonces…

  1. RECUERDA QUE NO ES OBLIGATORIO TENER UNA GRAN FIESTA

Sé que, por este punto, más de una jovencita querrá dejar de leer el artículo o impedir que su papá lo lea, pero te ruego que llegues al final porque realmente quiero decirte que eres bastante importante. Como dije anteriormente, celebramos a nuestros hijos porque tienen vida, no solo porque tienen 15 años. En términos prácticos, eso quiere decir que tu hijo de 5 años vale igual que tu hija de 15 y es importante celebrar la vida de ambos.

¿Para eso se necesita un salón, cabina de fotos y vestido? Creo que no.

No se necesita.

Si quieres hacer una fiesta tienes toda la libertad de comprar una piñata para tu hijo y una fiesta para tu hija. Pero no quiere decir que tengas que rentar un salón de 20 mil pesos y un fotógrafo de 10 mil pesos. No es una obligación. Es una celebración. Se puede celebrar sin una fiesta cara.

Y, entonces, ¿que nos diferencia con el mundo? Eso nos lleva al siguiente punto.

  1. TEN PRESENTE QUE LA FIESTA NO ES LA ‘CRISTIANA’ SINO LA FESTEJADA

Las fiestas solo son un reflejo de los festejados. Eso pasa en otros aspectos. Hablamos de un hogar cristiano porque sus integrantes lo son, no porque la casa lo sea. Así pasa con esta celebración. Una fiesta de XV años ‘cristiana’ debe reflejar que la festejada es cristiana y hace las cosas como a Cristo le agradan.

La celebración no se vuelve cristiana automáticamente porque se hizo en la iglesia o porque el pastor participó. Se requiere que tanto la fiesta como el culto de acción de gracias se centren en Cristo.

¡Este es el común punto débil!

¿Cuántas señoritas, una hora después de que el pastor habló de su compromiso con Cristo, están en una fiesta que no tendría ninguna diferencia con una fiesta del mundo? No servir alcohol o no tener baile no es suficiente. Debemos considerar si todo lo que hacemos y el ambiente que creamos agrada a Dios, y eso comienza con los papás.

  1. CUIDA EL PRESUPUESTO

¡Este es un aspecto crucial para los padres! ¿Cómo pueden estar planeando una fiesta de 35 mil pesos cuando no han pagado la colegiatura o la tarjeta de crédito? Deshonramos a Dios cuando no somos buenos administradores de los recursos que nos ha dado. Si deseas celebrar a tu hija como a Dios le agrada, considera las posibilidades que Él te ha dado y haz lo que puedas con contentamiento. No te endeudes. No saques a crédito toda la fiesta porque, si lo haces, la celebración durará un día, pero la tortura será por varios meses. Por supuesto, la fiesta es para tu hija. Así que, hazla a su gusto, pero tú debes poner el límite.

  1. ESCOGE LOS ELEMENTOS DE LA CEREMONIA CON UN ENFOQUE CRISTO-CÉNTRICO

Normalmente, la ceremonia incluye el anillo, la diadema, el cambio de zapatos, la última muñeca, el ramo de flores y la Biblia. Otros también incluyen un reloj y un álbum de fotografías. ¿De qué depende? Muchas veces, depende de dos factores: los deseos de la familia y la opinión del pastor que oficia. ¿Se puede buscar un significado a cada elemento? Sí. ¿Se puede torcer la Escritura para encajar los elementos? También. Yo te animaría a tener solo aquellos a los que realmente puedes darle un significado que acerque a la joven a Cristo y que lleve a todos los invitados a ser testigos de ese compromiso. No vale la pena tener una muñeca en la ceremonia si eso no va a representar nada de Cristo.

POSDATA PARA LAS CHICAS

  • Sin duda, tu fiesta de XV años es un día especial. Pero no tiene que ser el más especial. No pasa nada si no tienes una fiesta o si no tienes la fiesta más grande. Recuerda que el punto es celebrar lo que Dios está haciendo en tu vida.
  • Si no te hicieron una fiesta, no hay por qué reprochar ni usarlo como una casilla sin llenar. Chicas con 18 y 20 años llegan a exigir a sus padres una fiesta porque no se las hicieron a sus 15 años. Esa actitud no refleja a Cristo.
  • ¿Qué si mis papás me quieren hacer una fiesta y yo no quiero? Platica con tus padres. La honestidad evitará muchos enfrentamientos y gastos innecesarios. Recuerda que Dios hace cada momento especial, por lo que es válido celebrar de otras maneras. Eso no quiere decir que tienes derecho de exigir el viaje a Europa que todas las chicas sueñan; pero, si te lo ofrecen, disfrútalo tal cual como deberías disfrutar una fiesta: enfocándote en Cristo.
  • Si tú sí vas a tener tu fiesta de quince años, ¡disfrútala! Pero siempre recuerda que es un momento de celebrar a Dios. Así que, busca que tu fe se manifieste en tu manera de celebrar.

[1] Debo decir que lo analizaremos desde la costumbre mexicana porque, aunque no es exclusivo de México, es en medio de las culturas azteca y maya que surgen ceremonias para señoritas que celebran la transición a la edad adulta y a sus responsabilidades como mujer.